La Gran Orquesta Ratón no es un cuento cualquiera, en realidad es una nueva forma de escribir que está experimentando Clarina.
Les cuento: el mes pasado, cuando me acercó uno de sus cuentos, aproveché para mostrarle fotos divertidas que había bajado de la web (Ellen van Deelen Photography)
Cuando las vio, lo primero que dijo fue: ¿Querés que te haga un cuento? Y la idea me pareció genial. Enseguida elegimos las imágenes, buscamos un nombre, cambiamos algunas resoluciones, copiamos y pegamos en Word e imprimimos la hoja.
Clarina se llevó una copia para escribir el cuento en su casa, yo quedé encargada de crear el espacio donde lo alojaríamos y JMiur, de Vagabundia nos ayudó con los efectos…
Les cuento: el mes pasado, cuando me acercó uno de sus cuentos, aproveché para mostrarle fotos divertidas que había bajado de la web (Ellen van Deelen Photography)
Cuando las vio, lo primero que dijo fue: ¿Querés que te haga un cuento? Y la idea me pareció genial. Enseguida elegimos las imágenes, buscamos un nombre, cambiamos algunas resoluciones, copiamos y pegamos en Word e imprimimos la hoja.
Clarina se llevó una copia para escribir el cuento en su casa, yo quedé encargada de crear el espacio donde lo alojaríamos y JMiur, de Vagabundia nos ayudó con los efectos…
Así nació La gran Orquesta Ratón y empieza aquí:
CAPÍTULO UNO:
"La presentación"
"La presentación"
Étiret era un ratón. Pero no un ratón como cualquier otro. Él tenía un sueño: Armar una orquesta. SÍ, sabía tocar la flauta y tenía 9 amigos:
RITO Y FIDO QUE TOCABAN EL SAXO
RALL, LA TROMPETA.
KOTT Y TEM, EL ACORDEÓN
BLUSS, EL TROMBÓN
DLORT, EL VIOLÍN
PEART, EL BAJO
KIB, SAXOFÓN
PELHIÉN, QUENA
CILLOT, PIANO
Como todos sabían tocar algo, estuvieron de acuerdo con Étiret para armar aquella orquesta.
CAPÍTULO DOS:
Cuando planean el viaje.
Cuando planean el viaje.
—Pero para eso debemos ir a la ciudad... —dijo Peart.
—Sí, acordó Tem, aunque antes debemos comprobar que los instrumentos funcionen.
—Tengo vergüenza.
—¿Dlort? —dijo Rall, pero si siempre tienes vergüenza.
—Sí, acordó Tem, aunque antes debemos comprobar que los instrumentos funcionen.
—Tengo vergüenza.
—¿Dlort? —dijo Rall, pero si siempre tienes vergüenza.
CAPÍTULO TRES:
Emprendiendo el viaje
Emprendiendo el viaje
—Si vamos a la ciudad, tenemos que cruzar valles, montañas y lagos —dijo Bluss.
—Sí —respondió Rito— pero para eso estamos.
—Claro —respondió Étiret— Somos valientes, ¿no?
—Siiiiiiiiii —gritaron todos.
—Sí —respondió Rito— pero para eso estamos.
—Claro —respondió Étiret— Somos valientes, ¿no?
—Siiiiiiiiii —gritaron todos.
CAPÍTULO CUATRO:
Los peligros de los caminos.
Los peligros de los caminos.
—¡Ay! —gritó Pelhién— ¡Un acantilado!
—Pero nosotros vamos por el otro lado... —le dijo Kott.
Y siguieron hasta que de pronto Fido exclamó:
—¡¡Un lago enorme!!
—No, es un río —dijo Kiv— y tenemos que cruzarlo.
—Yo —comenzó a decir Dlort— no sé nadar.
—Yo te enseño —dijo Étiret.
Y luego de enseñarle, todos lo cruzaron.
Dos kilómetros más allá, Tem gritó:
—¡Me hundo!
—Si acá no hay agua —dijo Bluss— ¿dónde es que te hundís?
—En la tierra…
—Son tierras movedizas —dijo Pelhién— por acá siempre hay.
Entre todos sacaron a Tem, que se había hundido hasta la cintura y siguieron viaje hasta que llegaron a la ciudad.
—Pero nosotros vamos por el otro lado... —le dijo Kott.
Y siguieron hasta que de pronto Fido exclamó:
—¡¡Un lago enorme!!
—No, es un río —dijo Kiv— y tenemos que cruzarlo.
—Yo —comenzó a decir Dlort— no sé nadar.
—Yo te enseño —dijo Étiret.
Y luego de enseñarle, todos lo cruzaron.
Dos kilómetros más allá, Tem gritó:
—¡Me hundo!
—Si acá no hay agua —dijo Bluss— ¿dónde es que te hundís?
—En la tierra…
—Son tierras movedizas —dijo Pelhién— por acá siempre hay.
Entre todos sacaron a Tem, que se había hundido hasta la cintura y siguieron viaje hasta que llegaron a la ciudad.
CAPÍTULO CINCO:
El triunfo
El triunfo
Cuando llegaron armaron la orquesta y los escucharon en grandes teatros ratoniles. Al fin los amigos cumplieron su sueño.
FIN